martes, 6 de marzo de 2007

De de... y de de...

Cuando alguien inicia una palabra y no le sale lo que quiere decir, decimos que se atasca; al intentar escribir el título de lo que hoy escribo, me atasco. Lo que quiero decir, lo tengo claro; lo que quiero expresar, lo tengo claro; el modo de decirlo y expresarlo, no lo tengo tan claro. Lo más fácil ha sido saber cómo quiero titular mis sensaciones, emociones y deseos de hoy; lo más difícil, escribirlo. Quiero hablar de depresiones y de descansos, quiero hablar de decepciones y de deseos, y... ¿por qué no?, quiero hablar de fracasos y superaciones.

De todo esto es de lo que quiero hablar o escribir; lo fácil, quizás, sería hablar y lo difícil, escribir. En una décima de segundo he cambiado de opinión; creo que me es más fácil escribir que hablar, creo que me va a ser más fácil dejar que mis palabras desciendan de mi cerebro a las yemas de mis dedos que al borde de mis labios. Como una lágrima que desciende suavemente desde el borde del ojo, por la mejilla, hasta la comisura de los labios; como una hoja se desprende, al llegar su momento, de la yema que la sujeta al tronco que la aguanta y cae balanceándose suavemente hasta el suelo; como la mano temblorosa que por primera vez quiere acariciar suavemente la piel de su amada; como todas esas formas, yo quiero vivir mis depresiones y descansos.

¡Vaya!, juraría que esta situación no es nueva y creo que no me equivoco si digo que en alguna otra ocasión ya he manifestado, con alguna reserva, mi tendencia a sacar con cierta facilidad mis emociones cuando éstas se acercan a lo melancólico o depresivo. Siento defraudaros queridos y anónimos lectores (o lectoras), amigos (o amigas) y demás personas incalificables; esta vez, el fin de semana que ha pasado (incluido el lunes que también aquí era fiesta) ha dado para toda suerte de emociones: alegres y positivas el sábado, entrañables, depresivas y negativas el domingo, cabreantes y acogedoras el lunes. O sea, de todo, con todo y para todo; por lo tanto, por esta vez y sin que sirva de precedente, no voy a sacar todo lo que siento y necesito expresar, sólo voy a dejar las tres imágenes de hoy como resumen de todo lo que llevo y he llevado dentro en estos últimos días.

Un rostro tranquilo, que vive y manifiesta su tristeza con una sola lágrima; un hombre que cuando creía alejarse de la depresión se la encuentra de nuevo en el camino, quizás sin sorprenderse, y un cuerpo fotografiado bajo el anonimato, sujetando junto a él y abrazando una flor (¿quizás la del deseo?). Un rostro tranquilo y triste, un hombre que encuentra la depresión en el camino aunque se haya alejado de ella y un cuerpo que abraza, acoge y se vuelve anónimo ante quien puede criticarle o admirarle.
Siento defraudar a esas pocas personas que hoy esperaban encontrar algo bonito, algo sencillo, algo ligero en lo que hoy leen en estas palabras; hoy más que nunca, he dejado recrear mis emociones y recreer en mis sentimientos; hoy más que nunca, he querido que estas palabras fueran mi creación, mi persona. Pido perdón a aquellas personas que muchas veces me dicen que me hago un lío en mí mismo, hoy no me he hecho un lío, soy un lío; eso sí, tranquilo, acogedor, en paz y cálido y suave, como la lágrima, la hoja o la mano que cae suavemente sobre ti.

3 comentarios:

enunpaismuymuylejano dijo...

Sr. Recreador, puede que sus comentarios sean parte de la astenia primaveral.
Si las cosas que nos atascan no se pueden cambiar, mírelas de otra manera, cambie su percepción de ellas, ganara en alegría.

Un real, no un ente-web, me pasó tiempo ha unos enlaces. Lea con atención , si le apetece, las frases relacionadas con el concepto Milagros.
Y no siga buscando la depresión. Si sale a buscar, busque una buen amanecer.
http://www.naturalenric.com/
www.elbarrenderodedios.com.

Anónimo dijo...

Lias telarañas que enmarañan mi razon que te quiero mucho y es sin ton ni son.
Lias cada dia con el dia posterior
y entre dia y dia...

Lias la cruceta de esta pobre marioneta y entre lio y lio, Lia Lia

Lia con tus besos la parte de mis sesos que manda en mi corazon.

Anónimo dijo...

e pasado momentos angustiosos, donde la vida no tenia sentido y estaba como aturdido eran literalmente las 24 horas del dia,habian pensamientos atormentadores en todo momento,mi unico objetivo era sobrevivir dia a dia, pero paso,aun queda rezagos con los cuales tengo q aprender a vivir,vuelve pero se aprende a convivir con el mal, no es facil pero se puede.