jueves, 1 de marzo de 2007

De aficiones y pasiones (hoy estoy más ligero)

Estamos en la era de las pasiones, las que despiertan la música, los deportes, los atascos...; las pasiones nos desbordan e incluso, a veces, nos aplastan. Algo así debió de ocurrir ayer en dos acontecimientos, comenzando uno cuando el otro terminaba. Ayer las pasiones se desataron en el fútbol, el Zaragoza caía eliminado ante el Barcelona y cuando finalizaba el partido, se iniciaba la venta de entradas para el concierto de Héroes del Silencio que se celebrará el 12 de octubre. En estos dos acontecimientos los apretujones, los empujones, las lágrimas, los nervios..., todo se repetía como un ritual mágico e histérico (o quizás histórico).

Creo que debería reflexionar cómo una afición como es la música puede convertirse en una pasión, hasta el extremo de hacer fila más de diez horas para conseguir una entrada que cuesta casi sesenta euros, para un concierto que durará algo menos de dos horas y que se celebrará ocho meses después, con un aforo en el que podrán entrar más de treinta mil personas.

Claro que también tendría que reflexionar en cómo una afición como el fútbol también puede convertirse en una pasión que en este caso, arrastra a más de treinta mil personas, algunas recorriendo cientos de kilómetros, pagando una entrada que en ocasiones cuesta sesenta euros, para ver un partido que dura algo menos de dos horas y que conlleva el haber vivido las mismas sensaciones en partidos anteriores, en un aforo completo con más de treinta mil personas.

Qué cosas curiosas pasan en la vida; dos momentos, uno a continuación del otro, que son totalmente diferentes y tienen las mismas variables. Los dos parten de una afición que arrastra a miles y miles de personas, que han esperado mucho tiempo hasta que ha llegado el momento, han tenido que pagar una cantidad parecida y significativa para poder alcanzar su sueño, duran alrededor de dos horas y les han hecho vivir las mismas sensaciones en otras situaciones similares.

Ya sólo nos queda observar en que terminan estas pasiones que han nacido de aficiones. Como en todo, sólo en algunas ocasiones el deseo esperado es el que se cumple; ayer..., ¿qué pasó con las ilusiones?, ¿qué paso con las emociones?, ¿qué pasó con los deseos? Pues como casi siempre, unos acabaron contentos, eufóricos, aquellos que consiguieron su entrada para el concierto o aquellos que, en el otro evento, salieron ganadores de la eliminatoria. En ambos lugares, los triunfadores seguirán soñando con ese doce de octubre en el que se celebrará el macro-concierto o con el próximo partido de clasificación para esa final que todavía se hará de rogar. Los perdedores, en ambos lugares también, habrán tenido y tendrán unas horas de frustración pero pronto, como en todas las ocasiones, darán vida a nuevas ilusiones para nuevas ocasiones en las que sí consigan sus deseos; en algún momento quizás encuentren una entrada para el concierto o quizás, en algún momento, consigan otros títulos deportivos.

Pero como todo en la vida, hasta estos deseos y realidades son efímeros; no quiero ser ave de mal agüero pero... ¿se celebrará el concierto o se suspenderá por un terrible cataclismo mundial?, ¿se clasificará el Zaragoza para otras tardes de emociones o empezará su calvario este próximo domingo?

Por lo que a mí respecta, espero que se celebre el concierto y espero que el Zaragoza sea campeón de la próxima Liga de Campeones; por lo que a mí respecta, espero que mis aficiones se conviertan en pasiones y mis pasiones se desborden en mi vida. Por supuesto, no quiero ni apretujones, ni empujones, ni lágrimas, ni nervios, sólo quiero...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo soy una de las personas que sufrí la incompetencia de Iberpaja... y estuve esperazada en un cajero hasta las 3:30.... Luego desesperanza y cabreo.

En fin

Anónimo dijo...

NO ME FASTIDIES... ERES UN/A HINCHA DE FUTBOL... CON LAS BONITAS PALABRAS QUE DICES...

CREADOR dijo...

NO soy hincha del fútbol, soy de la Real Sociedad desde pequeño, como el que nace persona y ama desde pequeño.