Siempre las letras de las canciones, aunque respondan a sentimientos íntimos de su autor, expresan mejor aquellas cosas que sentimos y que no sabemos cómo transmitirlas.
Aquí estoy, muchos meses después de mi última despedida, con otra canción; los amigos más cercanos, los que realmente habéis seguido todas mis sensaciones, entenderéis que vuelva con esta canción y lo que en ella se desea. Yo que creo que la multiculturalidad es uno de las formas de tolerancia, riqueza y emoción, no puedo menos que desear también que una canción que se interpreta en otro idioma, sea capaz de mover vuestras emociones.
A estas alturas de mi vida y menos a las personas más cercanas a mí, no voy a descubrir nada nuevo si digo que Lluis Llach es uno de mis autores e intérpretes favoritos; él, por su manera de interpretar, y sus canciones, por lo que transmiten, obstentan el honor de conseguir que llore sin pudor y sin contención.
En este nuevo renacer a mi "diario virtual", en este volver a comunicar y comunicarte, quiero ofreceros dos versiones de una misma canción. Los que quieran y sepan entender, en la primera versión encontrarán signos, símbolos, elementos..., que dedican parte de mis recuerdos a ciertas personas. Pero no solo quiero dedicar recuerdos, sino que también quiero desearles...
Que tinguem sort...
Diatónicos, banderas, compañeros..., merece la pena vivirlos.
Esta segunda versión, es más para mí, también para los míos, los que desean vivir lo original, sin aliños; sensaciones, pasiones, entregas, vivencias y carencias, aquí tenéis a Lluis Llach (y como siempre, la letra de la canción para los que se animen no sólo a cantarla, también a sentirla).
Bueno, he retomado mi blog (creo que queda claro) y supongo que como casi siempre, habrá alguna persona que pensará que no he dicho nada nuevo o nada interesante; perdonad si se aprecia cierta insolencia pero creo que esta vez, igual que tantas otras veces, he dicho más de lo que pensaba decir.
Por cierto, para todas aquellas personas que siguen empeñadas en que cambie el estilo de mi blog, he de deciros que no voy a cambiar nada; eso sí, os anuncio otro blog, con otra dirección, que hablará de otras cosas y quizás, más interesantes.
Me estaba preguntando por esta "depresión" posterior a las vacaciones, que según algunos compañeros aparece por estas fechas cuando, de repente, me han entrado ganas de escribir un poco.
Pero antes, una canción de hace muchos años que cuando éramos adolescentes (que también lo fuimos) la utilizábamos para arrimar cuerpecitos y experimentar sensaciones; como la adolescencia se pasó y como con el tiempo mejoramos, como los vinos, os pongo una versión algo "diferente". Eso sí, os invito a recordar aquellos momentos mágicos de nuevos descubrimientos, de malicia en la inocencia y sobre todo, de sensaciones maravillosas.
¿Os parece patético? A mí, me parece entrañable. Ese ánimo, esa fuerza cantando, ese saber estar del tipo que toca el bajo..., creo que Velázquez no hubiera podido pintar con tanto realismo esa escena (¿no os recuerda al cuadro de las Meninas?).
En fin, el regreso de las vacaciones tampoco es para echar cohetes. Si lees la prensa o escuchas los informativos, seguimos igual que antes del verano o quizás peor. Guerras por aquí, mejor dicho... guerras por allá. Es verdad, ¿no sé por qué las guerras siempre son por allá? El mundo está mal repartido. Otra mujer más, muerta víctima de la violencia doméstica; perdonad, esto sí que no lo aguanto..., asesinada por un mal nacido que no se quitó la vida antes de quitársela a otra persona, y es que las cosas se hacen al revés. Bueno, después de este desahogo... continúo.
Guerras, violencia, estadística de los accidentes de tráfico, atentados, etc., más de lo mismo y con muy pocas posibilidades de ver algún atisbo de esperanza. Vayamos a lo práctico, a lo positivo, a la alegría ( sí, que también existe a pesar de que se nos hayan acabado las vacaciones). Comienza el colegio, nos invaden con ofertas de coleccionables a 2,99 euros; claro, es una cuestión psicológica, no es lo mismo decir 2,99 que 3. Qué ignorantes somos o creen que somos. No es lo mismo decir 99 muertas a manos de sus parejas sentimentales (que por cierto, no sé porqué ha de suponerse que son sentimentales cuando actúan como actúan), a lo que vamos, que 100 asesinadas por la poca eficacia de la justicia y del sistema.
También hay otros aspectos positivos, volvemos de las vacaciones y nos encontramos con dos "Días internacionales" de aupa; el día 30 de agosto, es el "Día Internacional de solidaridad con el detenido y desaparecido", aunque en otros lados se dice el "Día Internacional de los desaparecidos", y el día 31 de agosto es el "Día Internacional de la Solidaridad".
No voy a decir nada sobre lo que pienso cuando soy consciente de estos "días internacionales", ... no, no lo voy a decir. Os recuerdo que el 9 de agosto fue el "Día Internacional de los Pueblos indígenas", que el 10 de diciembre será el "Día Internacional de los Derechos Humanos" y el 12 de ese mismo mes, el "Día Internacional para la Tolerancia". Bueno, sólo que lo penséis, porque en un día no da tiempo de mucho más.
Vais a perdonarme porque voy a ir a algo mucho más cercano, más mundano (según se mire) y más relativo (según se quiera vivir). Hace muy poco han fallecido dos personas conocidas, cada uno de una actividad diferente (una, intelectual y la otra, deportiva). Una de las personas de edad avanzada (si es políticamente correcto decir esto) y otra, joven. La primera con toda una vida de "partos literarios", la segunda con todo un futuro por hacer. A estas alturas supongo que ya sabéis que me refiero a Paco Umbral, escritor, y a Antonio Puerta, jugador del Sevilla. No voy a caer en el comentario demagógico, pero real, de que todos los días mueren millones de personas desconocidas, menores, mayores...; no voy a caer en la descalificación fácil de que uno era un impresentable, para muy pocos, y el otro... un jugador de fútbol que vivía de dar patadas a un balón. Voy a entrar solamente en lo que en mí han "despertado" estas muertes. La muerte de Umbral me ha dejado triste porque ha muerto un hombre que me había entretenido muchas veces, con sus escritos, sus comentarios, sus "tonterías", sus "verdades"... La muerte de Puerta me ha hundido en la desesperanza y me ha levantado la pasión; desesperanza porque a veces ocurren cosas que no eres capaz de predecir, de imaginar, de combatir; pasión porque me ha vuelto a redescubrir que las personas sentimos, nos emocionamos, nos unimos en un punto a pesar de diferencias, nos movilizamos y sobre todo, nos enfervorizamos por aquello en lo que creemos.
No voy a ocultar que la ciudad de Sevilla es una de mis pasiones (después de Donosti-San Sebastián), que Andalucía es una de mis admiraciones y que el fútbol, es una de las razones por las que sufro (siento, humildemente, romper mitos sobre mí); no voy a ocultar que estos días he llorado con lo que ha pasado, con lo que he visto y con el final del verano.
Umbral y Puerta, Puerta y Umbral, dos palabras con significados muy cercanos; que la paz y la felicidad os tenga a su lado. En recuerdo de muchos sentimientos encontrados.
El 22 de julio de 2007, hace ya casi un mes, falleció Ulrich Mühe, un gran actor y un gran hombre. Poco antes de su fallecimiento, estuve viendo la película "La vida de los otros" en la que este gran hombre-actor interpretaba uno de sus más estelares papeles.
Hace casi un mes de esto y también hace casi un mes que no escribo nada en el blog. No voy a poner escusas, estoy de vacaciones pero esta no ha sido la razón de mi escasa producción narrativa. Al día siguiente de la muerte de Ulrich Mühe quise ponerme a escribir, pero no fue posible; estaba bloqueado y la razón es que pocos días antes había visto la película que he comentado, al conocer la noticia del fallecimiento del actor tuve un sentimiento muy extraño. He de reconocer que su interpretación me impresionó, y también la película; volví a verla y estuve toda la película, esta segunda vez, mirando de una manera especial el papelón del señor Mühe.
Así que en poco menos de una semana, pasé de la admiración a la tristeza; pasé de admirar a un gran actor, a la tristeza de su muerte. Pero lo que esta película refleja también descubre más pasos de la admiración a la tristeza en diferentes etapas de mi vida. Aquellas en las que después de admirar un sistema político que se "vendía" como una utopía, descubríamos sus grandes agujeros y sus imperdonables fallos y así, caíamos de nuevo en la tristeza de haber vivido la falsedad de un montaje. Pero de eso vivimos en aquellos años, de creer en utopías y descubrir engaños; de creer en la igualdad y en la justicia, y descubrir la desigualdad oficial y la injusticia total; de creer en la libertad, con letras grandes, y descubrir el totalitarismo "democrático"; de creer en la admiración y descubrir la tristeza. Pero a pesar de los varapalos, seguimos todavía creyendo en la ilusión, la utopía, la justicia, la igualdad...,
Casi me resulta curioso que, a pesar de todas las frustraciones ideológicas que hemos padecido mis congéneres y yo, sigamos viviendo y luchando por esas cosas que creemos (no sé si de manera insolente); está claro que aquellas personas que siempre hemos estado comprometidos con causas perdidas (reconociéndolo humildemente), tenemos alguna carencia existencial que nos lleva a seguir siendo "imbécilmente" creyentes. Claro que esto se puede deber a la educación "católica-occidental" que hemos recibido y a la necesidad de ganarnos, o creer que nos ganamos, el perdón (por no sé qué pecado original) y el paraíso eterno.
Bueno, terminaré con un canto a la utopía, a lo posible y sobretodo, a lo colorido. También incluyo al final (como lo hice la otra vez) la letra de la canción, aunque esta vez es la traducción para que todos sepamos lo que queremos o quiero decir. Besos y abrazos utópicos y esperanzados, para todos y todas.
Catarsis: "Entre los griegos, purificación de las pasiones por la contemplación de las obras de arte, especialmente la tragedia".
"Eliminación de sustancias nocivas para el organismo".
"Eliminación de recuerdos o ideas que perturban el estado psíquico".
Casi nada para una mente en estado letárgico que comienza a despertar, y todo esto según el “Diccionario de uso del Español”, María Moliner.
Como decía en mi escueta entrada de ayer "siete vidas tiene un gato" y la verdad, aunque yo no sea de esa especie felina, creo que me queda todavía alguna vida que vivir; así que, manos a la obra. Ha llegado el momento de despertar para seguir creando y recreando, y como habéis podido leer: "eliminar sustancias nocivas para el organismo, eliminar recuerdos o ideas que perturban mi estado psíquico y sobre todo, purificar las pasiones y entre ellas la más importante, la tragedia".
He estado tres meses sin escribir y después de leer todos y cada uno de mis textos, me daba la impresión de dirigir todas mis reflexiones hacia la preocupación, la desgracia, la desdicha, pero a la vez... intensamente relacionadas con sentimientos de querer a personas, desear situaciones, etc.
Ha llegado el momento de la catarsis, queridos amigos y amigas; ha llegado el momento del vuelco hacia la ilusión y a la esperanza, hay momentos en la vida en los que uno tiene que empezar a ser consciente de todo aquello que ensucia su felicidad y tener los arrestos suficientes para desterrarlos de su vida. Estoy bien, ¿qué pasa? ¿os extraña?; pues ahí está, tengo todos los condimentos para que el guiso de mi vida salga estupendo.
Hoy es 19 de julio; para muchos no significará nada, para mí significa todo un ejemplo de catarsis. Hace 28 años (cómo pasa el tiempo) todo un pueblo hizo realidad una utopía; una lucha y todo el sacrificio de años anteriores, así como la muerte de muchos que creyeron en la utopía, renacieron en la milpa de la libertad. Así que hoy es un buen día para renacer a la sinceridad, a la complicidad y a la comunicación.
Siento defraudar, si es que a alguien le interesa lo que escribo, a aquellos que esperaban que hoy contara cosas más personales, más intensas, etc.; pero no, hoy me toca reconocer la vuelta a la vida normal, a la relatividad, a la relajación, a la... catarsis.
Por darle más sentido al título de esta entrada, he de decir que la vida es una cita a ciegas, en cada momento, con cada persona que te encuentras, con cada situación que se te presenta y yo he decidido, acudir a esa cita a ciegas y aprovecharla. Hoy solo os quería comunicar eso.
Bueno me ha salido un poco larga esta charlita que os he metido para no decir nada o quizás sí. De todas formas, al grano, aprovechemos el momento que no sabemos cuántos nos quedan.
Voy al grano, espero que os haya hecho sonreír la viñeta, y quiero agradecer todo lo que están dándome en la vida algunas personas (no voy a nombrar a todas, no os asustéis). Están los que son mi vida (Ige y Mge), las que permanecen en mi vida (a ellas no las voy a poner, las llevo dentro), las que me están dando parte de su vida, las que han entrado en mi vida y son parte ya de ella (Txus, Yoli, Manuel, Jokin, Edu), las que acaban de llegar pero me dan vida y esperan leer en ella (Susana y Mikel), y todo el resto que pieza a pieza están formando el puzzle de mi vida. En este momento para una de las pocas personas que viven mi complicidad en la vida y que acaba de aparecer como por raro encanto.
Os estaréis preguntando, ¿pero acaba ya el pesado éste?. Pues sí, acabo con una novedad; hasta ahora solo había incluido fotos en el blog, a partir de ahora incluiré alguna canción, vídeo, etc., que me diga algo o mucho. Hoy, uno muy especial, un canto al atrevimiento, al poder ir a la vida a ciegas, a la esperanza. Especialmente dedicada a ti.
Por cierto, como soy un poco hortera y me gustaría vivirla y cantarla contigo, te añado la letra al final para que puedas cantarla, ¡merece la pena! y si encima la bailas, el resultado es estupendo. Ahora, oírla unas cuantas veces y ved el vídeo, también merece la pena.
Un besico y encantado de volver a hablar con vosotros.
Aunque hace casi tres meses que no escribo nada, concretamente tres meses menos un día (!hay que ver cómo pasa el tiempo¡), se va acercando el momento de poner mis neuronas, que tengo más de una, de nuevo en marcha.
Hoy no va a ser ese momento, pero sí adivino que será muy pronto; hasta entonces, os deseo lo mejor.
Este es mi estado actual; pero ya sabéis, siete vidas tiene un gato.
"El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos y el amor no lo recuerdo como ayer..."
Esta letra, genial, de una canción genial, me hace retomar mi afán de comunicar, de exteriorizar, sin perder un ápice de intimismo, de sinceridad, de emoción, de utopía.
Si estás ahí, leyéndome, gracias por no juzgar y gracias por sentir (sea lo que sea).