jueves, 30 de agosto de 2007

El final del verano...

Me estaba preguntando por esta "depresión" posterior a las vacaciones, que según algunos compañeros aparece por estas fechas cuando, de repente, me han entrado ganas de escribir un poco.

Pero antes, una canción de hace muchos años que cuando éramos adolescentes (que también lo fuimos) la utilizábamos para arrimar cuerpecitos y experimentar sensaciones; como la adolescencia se pasó y como con el tiempo mejoramos, como los vinos, os pongo una versión algo "diferente". Eso sí, os invito a recordar aquellos momentos mágicos de nuevos descubrimientos, de malicia en la inocencia y sobre todo, de sensaciones maravillosas.



¿Os parece patético? A mí, me parece entrañable. Ese ánimo, esa fuerza cantando, ese saber estar del tipo que toca el bajo..., creo que Velázquez no hubiera podido pintar con tanto realismo esa escena (¿no os recuerda al cuadro de las Meninas?).

En fin, el regreso de las vacaciones tampoco es para echar cohetes. Si lees la prensa o escuchas los informativos, seguimos igual que antes del verano o quizás peor. Guerras por aquí, mejor dicho... guerras por allá. Es verdad, ¿no sé por qué las guerras siempre son por allá? El mundo está mal repartido. Otra mujer más, muerta víctima de la violencia doméstica; perdonad, esto sí que no lo aguanto..., asesinada por un mal nacido que no se quitó la vida antes de quitársela a otra persona, y es que las cosas se hacen al revés. Bueno, después de este desahogo... continúo.

Guerras, violencia, estadística de los accidentes de tráfico, atentados, etc., más de lo mismo y con muy pocas posibilidades de ver algún atisbo de esperanza. Vayamos a lo práctico, a lo positivo, a la alegría ( sí, que también existe a pesar de que se nos hayan acabado las vacaciones). Comienza el colegio, nos invaden con ofertas de coleccionables a 2,99 euros; claro, es una cuestión psicológica, no es lo mismo decir 2,99 que 3. Qué ignorantes somos o creen que somos. No es lo mismo decir 99 muertas a manos de sus parejas sentimentales (que por cierto, no sé porqué ha de suponerse que son sentimentales cuando actúan como actúan), a lo que vamos, que 100 asesinadas por la poca eficacia de la justicia y del sistema.

También hay otros aspectos positivos, volvemos de las vacaciones y nos encontramos con dos "Días internacionales" de aupa; el día 30 de agosto, es el "Día Internacional de solidaridad con el detenido y desaparecido", aunque en otros lados se dice el "Día Internacional de los desaparecidos", y el día 31 de agosto es el "Día Internacional de la Solidaridad".

No voy a decir nada sobre lo que pienso cuando soy consciente de estos "días internacionales", ... no, no lo voy a decir. Os recuerdo que el 9 de agosto fue el "Día Internacional de los Pueblos indígenas", que el 10 de diciembre será el "Día Internacional de los Derechos Humanos" y el 12 de ese mismo mes, el "Día Internacional para la Tolerancia". Bueno, sólo que lo penséis, porque en un día no da tiempo de mucho más.

Vais a perdonarme porque voy a ir a algo mucho más cercano, más mundano (según se mire) y más relativo (según se quiera vivir). Hace muy poco han fallecido dos personas conocidas, cada uno de una actividad diferente (una, intelectual y la otra, deportiva). Una de las personas de edad avanzada (si es políticamente correcto decir esto) y otra, joven. La primera con toda una vida de "partos literarios", la segunda con todo un futuro por hacer. A estas alturas supongo que ya sabéis que me refiero a
Paco Umbral, escritor, y a Antonio Puerta, jugador del Sevilla. No voy a caer en el comentario demagógico, pero real, de que todos los días mueren millones de personas desconocidas, menores, mayores...; no voy a caer en la descalificación fácil de que uno era un impresentable, para muy pocos, y el otro... un jugador de fútbol que vivía de dar patadas a un balón. Voy a entrar solamente en lo que en mí han "despertado" estas muertes. La muerte de Umbral me ha dejado triste porque ha muerto un hombre que me había entretenido muchas veces, con sus escritos, sus comentarios, sus "tonterías", sus "verdades"... La muerte de Puerta me ha hundido en la desesperanza y me ha levantado la pasión; desesperanza porque a veces ocurren cosas que no eres capaz de predecir, de imaginar, de combatir; pasión porque me ha vuelto a redescubrir que las personas sentimos, nos emocionamos, nos unimos en un punto a pesar de diferencias, nos movilizamos y sobre todo, nos enfervorizamos por aquello en lo que creemos.

No voy a ocultar que la ciudad de Sevilla es una de mis pasiones (después de Donosti-San Sebastián), que Andalucía es una de mis admiraciones y que el fútbol, es una de las razones por las que sufro (siento, humildemente, romper mitos sobre mí); no voy a ocultar que estos días he llorado con lo que ha pasado, con lo que he visto y con el final del verano.

Umbral y Puerta, Puerta y Umbral, dos palabras con significados muy cercanos; que la paz y la felicidad os tenga a su lado. En recuerdo de muchos sentimientos encontrados.

jueves, 16 de agosto de 2007

De la admiración a la tristeza

El 22 de julio de 2007, hace ya casi un mes, falleció Ulrich Mühe, un gran actor y un gran hombre. Poco antes de su fallecimiento, estuve viendo la película "La vida de los otros" en la que este gran hombre-actor interpretaba uno de sus más estelares papeles.

Hace casi un mes de esto y también hace casi un mes que no escribo nada en el blog. No voy a poner escusas, estoy de vacaciones pero esta no ha sido la razón de mi escasa producción narrativa. Al día siguiente de la muerte de Ulrich Mühe quise ponerme a escribir, pero no fue posible; estaba bloqueado y la razón es que pocos días antes había visto la película que he comentado, al conocer la noticia del fallecimiento del actor tuve un sentimiento muy extraño. He de reconocer que su interpretación me impresionó, y también la película; volví a verla y estuve toda la película, esta segunda vez, mirando de una manera especial el papelón del señor Mühe.



Así que en poco menos de una semana, pasé de la admiración a la tristeza; pasé de admirar a un gran actor, a la tristeza de su muerte. Pero lo que esta película refleja también descubre más pasos de la admiración a la tristeza en diferentes etapas de mi vida. Aquellas en las que después de admirar un sistema político que se "vendía" como una utopía, descubríamos sus grandes agujeros y sus imperdonables fallos y así, caíamos de nuevo en la tristeza de haber vivido la falsedad de un montaje. Pero de eso vivimos en aquellos años, de creer en utopías y descubrir engaños; de creer en la igualdad y en la justicia, y descubrir la desigualdad oficial y la injusticia total; de creer en la libertad, con letras grandes, y descubrir el totalitarismo "democrático"; de creer en la admiración y descubrir la tristeza. Pero a pesar de los varapalos, seguimos todavía creyendo en la ilusión, la utopía, la justicia, la igualdad...,

Casi me resulta curioso que, a pesar de todas las frustraciones ideológicas que hemos padecido mis congéneres y yo, sigamos viviendo y luchando por esas cosas que creemos (no sé si de manera insolente); está claro que aquellas personas que siempre hemos estado comprometidos con causas perdidas (reconociéndolo humildemente), tenemos alguna carencia existencial que nos lleva a seguir siendo "imbécilmente" creyentes. Claro que esto se puede deber a la educación "católica-occidental" que hemos recibido y a la necesidad de ganarnos, o creer que nos ganamos, el perdón (por no sé qué pecado original) y el paraíso eterno.

Bueno, terminaré con un canto a la utopía, a lo posible y sobretodo, a lo colorido. También incluyo al final (como lo hice la otra vez) la letra de la canción, aunque esta vez es la traducción para que todos sepamos lo que queremos o quiero decir. Besos y abrazos utópicos y esperanzados, para todos y todas.



jueves, 19 de julio de 2007

Catarsis y cita a ciegas

Catarsis:
"Entre los griegos, purificación de las pasiones por la contemplación de las obras de arte, especialmente la tragedia".

"Eliminación de sustancias nocivas para el organismo".

"Eliminación de recuerdos o ideas que perturban el estado psíquico".

Casi nada para una mente en estado letárgico que comienza a despertar, y todo esto según el “Diccionario de uso del Español”, María Moliner.

Como decía en mi escueta entrada de ayer "siete vidas tiene un gato" y la verdad, aunque yo no sea de esa especie felina, creo que me queda todavía alguna vida que vivir; así que, manos a la obra. Ha llegado el momento de despertar para seguir creando y recreando, y como habéis podido leer: "eliminar sustancias nocivas para el organismo, eliminar recuerdos o ideas que perturban mi estado psíquico y sobre todo, purificar las pasiones y entre ellas la más importante, la tragedia".

He estado tres meses sin escribir y después de leer todos y cada uno de mis textos, me daba la impresión de dirigir todas mis reflexiones hacia la preocupación, la desgracia, la desdicha, pero a la vez... intensamente relacionadas con sentimientos de querer a personas, desear situaciones, etc.

Ha llegado el momento de la catarsis, queridos amigos y amigas; ha llegado el momento del vuelco hacia la ilusión y a la esperanza, hay momentos en la vida en los que uno tiene que empezar a ser consciente de todo aquello que ensucia su felicidad y tener los arrestos suficientes para desterrarlos de su vida. Estoy bien, ¿qué pasa? ¿os extraña?; pues ahí está, tengo todos los condimentos para que el guiso de mi vida salga estupendo.

Hoy es 19 de julio; para muchos no significará nada, para mí significa todo un ejemplo de catarsis. Hace 28 años (cómo pasa el tiempo) todo un pueblo hizo realidad una utopía; una lucha y todo el sacrificio de años anteriores, así como la muerte de muchos que creyeron en la utopía, renacieron en la milpa de la libertad. Así que hoy es un buen día para renacer a la sinceridad, a la complicidad y a la comunicación.

Siento defraudar, si es que a alguien le interesa lo que escribo, a aquellos que esperaban que hoy contara cosas más personales, más intensas, etc.; pero no, hoy me toca reconocer la vuelta a la vida normal, a la relatividad, a la relajación, a la... catarsis.

Por darle más sentido al título de esta entrada, he de decir que la vida es una cita a ciegas, en cada momento, con cada persona que te encuentras, con cada situación que se te presenta y yo he decidido, acudir a esa cita a ciegas y aprovecharla. Hoy solo os quería comunicar eso.

Bueno me ha salido un poco larga esta charlita que os he metido para no decir nada o quizás sí. De todas formas, al grano, aprovechemos el momento que no sabemos cuántos nos quedan.


Voy al grano, espero que os haya hecho sonreír la viñeta, y quiero agradecer todo lo que están dándome en la vida algunas personas (no voy a nombrar a todas, no os asustéis). Están los que son mi vida (Ige y Mge), las que permanecen en mi vida (a ellas no las voy a poner, las llevo dentro), las que me están dando parte de su vida, las que han entrado en mi vida y son parte ya de ella (Txus, Yoli, Manuel, Jokin, Edu), las que acaban de llegar pero me dan vida y esperan leer en ella (Susana y Mikel), y todo el resto que pieza a pieza están formando el puzzle de mi vida. En este momento para una de las pocas personas que viven mi complicidad en la vida y que acaba de aparecer como por raro encanto.

Os estaréis preguntando, ¿pero acaba ya el pesado éste?. Pues sí, acabo con una novedad; hasta ahora solo había incluido fotos en el blog, a partir de ahora incluiré alguna canción, vídeo, etc., que me diga algo o mucho. Hoy, uno muy especial, un canto al atrevimiento, al poder ir a la vida a ciegas, a la esperanza. Especialmente dedicada a ti.

Por cierto, como soy un poco hortera y me gustaría vivirla y cantarla contigo, te añado la letra al final para que puedas cantarla, ¡merece la pena! y si encima la bailas, el resultado es estupendo. Ahora, oírla unas cuantas veces y ved el vídeo, también merece la pena.

Un besico y encantado de volver a hablar con vosotros.



miércoles, 18 de julio de 2007

A la espera de no desesperar

Aunque hace casi tres meses que no escribo nada, concretamente tres meses menos un día (!hay que ver cómo pasa el tiempo¡), se va acercando el momento de poner mis neuronas, que tengo más de una, de nuevo en marcha.

Hoy no va a ser ese momento, pero sí adivino que será muy pronto; hasta entonces, os deseo lo mejor.



Este es mi estado actual; pero ya sabéis, siete vidas tiene un gato.

jueves, 19 de abril de 2007

Después de la penitencia..., ser hijos para ser padres

¡Cómo pasan los segundos, los minutos, las horas, los días...! Como dice una gran canción "El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. el amor no lo refleja como ayer. En cada conversación, cada beso, cada abrazo ..." Tranquilidad, hoy no voy a hablar de la edad, ni del tiempo, ni del amor (¿o quizás sí?, esto último no lo tengo claro). Toda esta retahíla de palabras para decir que, después de una larga penitencia de Semana Santa, vuelvo a aparecer por este espacio que me hace vuestro cómplice.

Aquí sigo, con mis idas y venidas de cabeza, de corazón, de manos y de pies, de riqueza y pobreza, de salud y de enfermedad, de bondad y de maldad...; voy a echar el freno, no estoy tampoco hablando de anatomía ni de matrimonio. Entonces ¡qué!, ¿me decido o no me decido a escribir sobre lo que quiero hablar? (hablar para escribir y escribir para hablar; en fin, para transmitir).

Un día descubrí este cuadro pintado por Fernando Botero; representa una familia a la que yo admiro, además de mirar, con cierta curiosidad. Os invito a recorrer su totalidad y descubrir cada uno de los pequeños detalles que describen con certeza y color a cada miembro de este curioso clan.

Cada familia es diferente, cada persona que la forma también es diferente, pero el rol o papel que tiene que representar cada uno..., eso ya no, eso no es tan diferente. Por si no he sido muy claro, dentro de mi "laberíntica" forma de escribir (palabra que me describe y que acabo de adoptar), he comenzado a hablar de lo que quería hablar y no del cuadro del ingenioso Botero. No me refiero a la forma en que cada uno representa su papel; en el mundo de la farándula, del teatro, etc., hay mil y una maneras de interpretar los papeles, y también en la vida, claro.

Una amiga psicóloga me hablaba el otro día de una imagen que ilustra, por ejemplo, alguno de estos papeles. Hacía una semejanza, desde su punto de vista profesional, de la hembra-madre humana y la hembra-madre cocodrilo (¿o se dice cocodrila?). La hembra-madre cocodrila (a partir de ahora, cocodrila... es más sencillo) transporta y protege a sus crías entre sus mandíbulas, y todos sabemos lo peligroso que esto puede ser. La hembra-madre humana también transporta y sobre todo, protege a sus crías entre sus mandíbulas figuradas o quizás, como ocurre en otras especies, dentro de sí misma (como las canguras; aquí ya he disipado mis dudas de denominación, es más simple).

El papel del hombre-padre humano es hacer de tronco (de ahí la frase, ¿qué pasa tronco?) o de barra entre las mandíbulas de la cocodrila, para evitar de esta manera que en un descuido la madre las cierre y atrape, aplaste o no deje salir a la cría. Algunas veces ocurre que el tronco no está o no ha estado nunca y entonces la cocodrila, que como es lógico también nota el cansancio del esfuerzo por mantener el espacio suficiente para que la cría no sea aplastada pero tampoco huya, cierra demasiado las mandíbulas y sin ser consciente, hiere a la cría o la atrapa obsesivamente. Otras veces, es la propia cocodrila la que destroza la barra que le impide sujetar a la cría y así evitar que se adentre sola en las aguas peligrosas por las que se mueve, sin darse cuenta que los cocodrilos son unos animales casi invencibles y tienen que salir a darse un garbeo para hacerse mayores y saber defenderse.

Hay otro escenario, para la gran obra de la vida familiar, que no tiene que ver con los animales; estoy hablando de las grandes obras de caballeros, donde aparecen los príncipes azules, las princesas de grandes trenzas, etc. En este escenario podemos hablar de los grandes relatos de caballería donde las grandes y bonitas damas son salvadas por sus caballeros. En este caso, el hijo varón puede ser el gran adalid en la defensa de su dama, la madre. No quiere que su madre sea herida en más ocasiones y la defenderá en todos aquellos momentos que la vea amenazada. El peligro para el hijo-caballero, el dragón que le amenaza es que se vea indispensable para que su dama siga siendo protegida, en este caso tendrá grandes miedos e incluso grandes contradicciones a la hora de abandonar a su dama para emprender nuevas aventuras en la vida, quizás en busca de alguna princesa joven y de largas trenzas. En esta leyenda, el hombre-padre abandonó el castillo y a su dama, en largas y difíciles cruzadas, a la vez que su hijo-caballero no tuvo un maestro que le adiestrara en la difícil aventura de la vida.

Comenzaba hoy hablando del paso de los segundos, los minutos, las horas...; también decía que nos vamos poniendo viejos y que no sabía si iba a hablar del amor, ahora sé que sí. Estoy hablando del amor y también va pasando el tiempo, y resulta que soy incapaz de terminar todo lo que estoy contando porque me gustaría decir muchas cosas más y que el relato acabara bien. Esto que estoy contando, en el fondo, no va de cocodrilos o de caballeros y princesas, va de amor; va del amor de los padres y madres por sus hijos e hijas, va de cómo evitar hacer daño cuando hay que romper lazos y cuando hay que romper cordones umbilicales. Los lazos y cordones umbilicales que hay que romper, no son lazos que quiebran lo esencial, el amor paterno-filial, son lazos y cordones umbilicales que se tienen que ir deshaciendo poco a poco y que ayuden a que las crías de las hembras-madres cocodrilas y los príncipes que protegen a sus damas, sean capaces de descubrir la vida, a veces ingrata y dura, la aventura alucinante del día a día y sobretodo, sean capaces de vivir y disfrutar por sí solos todo lo bueno que les espera. En un futuro, esos hijos serán padres y los escenarios, aunque cambien, tendrán actores y actrices similares. Por cierto, los hombres-padres cocodrilo, las hembras-madres cocodrila y las damas que gozan la suerte de tener fieles caballeros, han de recordar que en otros tiempos también fueron hijos.

Os prometo, para otra ocasión, ser más ameno y menos extenso. Besicos y disfrutad.